Neymar y Messi guardan una gran relación pese a no ser compañeros ya desde hace unos años. El brasileño y el argentino se tiran piropos cada vez que pueden, algo que hasta hace poco solía ser síntoma de que el hoy futbolista del PSG se acercaba al Barcelona… pero la situación ha cambiado.

Desde que Messi declarara la guerra a la ya dimitida directiva de Josep María Bartomeu, de cuando en cuando salta el nombre del conjunto parisino como posible destino para él. El músculo financiero del jeque Al-Khelaifi le convierte en uno de los pocos capaces de asumir una ficha de la envergadura de la de Messi, si bien aún tendría que regatear el control del ‘fair play’ financiero para hacerse con él… o vender a alguno de sus cracks.

Cada vez que puede, Neymar le tira la caña a su amigo. Ni diez días antes de que les tocara en suerte ser rivales en Champions, el brasileño dijo abiertamente que el año que viene quiere jugar con él. Esta declaración tiene doble lectura, más aún a poco menos de un mes para las elecciones a la presidencia del Barça: o bien Ney quiere volver a vestir de azulgrana (algo que ya se intentó en 2019), o bien Messi puede acercarse a París.