Sumergido como anda el Atlético en plena sobredosis de partidos, con Costa, Carrasco y Saúl (aparte de Vrsaljko) en la enfermería, no es el mejor momento para perder a su goleador. Y, a priori, pese al sopapo sufrido en Múnich, tampoco es cuestión de forzar la máquina con Luis Suárez. «Con el doctor entendíamos que era mejor hacer un trabajo aparte del grupo y en consecuencia de lo que veamos empezará el partido o esperará en el banco», avisaba Simeone, que aún tiene por delante cuatro partidos en dos semanas, incluido el del Salzburgo, antes del parón.

Suárez jugó su primer partido completo de la temporada frente al Betis, marcando el gol de la tranquilidad en el añadido. La lesión de Diego Costa en Balaídos, hace 10 días, y la testimonial presencia de Saponjic, del que sigue sin echar mano Simeone, han obligado al charrúa a estar más minutos sobre el césped de los que le habría gustado a su técnico. El argentino vigila con mimo el estado físico del hombre llamado a guiar al Atlético con su olfato.

Será una noche con cierto aroma a revancha para Joao Félix, que el pasado sábado, mientras esperaba su turno en la grada del Metropolitano, apuraba sorbo a sorbo, casi a modo de metáfora, una lata de Red Bull. El portugués se reencontrará con el escudo que le privó en 2017 de la Champions juvenil (1-2). Daka, que será uno de los arietes del conjunto austriaco, con 39 tantos en sus últimos 55 duelos (10 en 12 partidos de esta temporada), marcó uno de los tantos aquella tarde.