De Gea, en un entrenamiento de la selección en Las Rozas.

Elegir quién defiende la portería de es una decisión personalísima que suele marcar la era de un seleccionador. Zubizarreta fue indiscutible para Javier Clemente, Casillas para Camacho o Del Bosque e incluso De Gea para Lopetegui. Luis Enrique aún no ha encontrado a su guardián. Con las metas de los grandes equipos en manos extranjeras, en sus convocatorias se han repetido los nombres, pero ninguno puede sentirse titular. De Gea, Kepa y el recién llegado Unai Simón pelean por un arco que no tiene dueño desde que Casillas dejó de vestir la Roja.

De Gea y Kepa son los nombres que el asturiano heredó de Lopetegui. Solía completar la terna, y así ocurrió en el Mundial de Rusia, Pepe Reina. Después se les unió Pau López y ahora el joven del Athletic y campeón de Europa Sub-21. Todos han tenidos sus luces y arrojan sombras que hacen difícil que solo uno adquiera los galones de titular.

A De Gea aún le pesan las dudas que generó en Rusia. Entre la afición y, sobre todo, entre sus propios compañeros. Aislado y receloso desde el escándalo judicial que le salpicó en 2016, siente un mayor reconocimiento en Inglaterra que en su país. En Manchester está arropado y tiene la confianza de Solskjaer. Cuarto portero menos goleado de la Premier (36), se convirtió el pasado mes de septiembre en el jugador mejor pagado del club con un contrato hasta 2023, prorrogable un año más.