Bruno Fernandes ejecuta el penalti con el que adelantó al United ante...

La Premier League finalizó este domingo, tal y como estaba previsto, completando todos sus partidos y sin sobresaltos destacables. Por si acaso, y dados precedentes como el de la Segunda española, conviene empezar así, remarcando lo obvio, la no noticia.

Ahora, al revés, lo que parece obvio y en realidad es bastante destacable y noticioso: el Manchester United se clasificó para la próxima Liga de Campeones. Sí, debería ser tónica y obligación para el club más rico de Inglaterra, uno de los tres más poderosos del mundo, pero para su desgracia no lo es. De hecho, sólo lo había logrado en dos de los seis últimos años, instalándose así en su peor crisis de resultados desde los años 80, cuando Alex Ferguson aterrizó en Old Trafford para hacer historia.

Así de dura seguía siendo en enero la vida para los Red Devils durante una temporada de nuevo condenada al estrépito por la confección de un proyecto deportivo que no encontraba su sentido. Maguire había dado un gran salto de calidad a la defensa en verano, pero el resto de piezas seguían sin encajar. Pogba, entre lesiones y evasiones, había dejado de ser un líder solvente, si es que alguna vez lo fue. De Gea empezó a parecerse más al de España que al de Manchester. Martial y Rashford eran náufragos en ataque, desasistidos por una batería de centrocampistas de serie b: McTominay, Fred, Lingard, Pereira… Una ruina atascada en la séptima plaza de la Premier, a seis puntos del cuarto puesto y a 14 del tercero. De su diferencia con el Liverpool, mejor ni hablar.